Adicciones

Ariel Wilner: “Lo que está pasando es una locura”

El biólogo argentino declaró ver “padres que celebran que sus hijos adolescentes planten y fumen marihuana” y dijo estar sorprendido por la “ilusión cognitiva” de la inocuidad del cannabis cuando la ciencia ha probado el daño cerebral que genera.

En el marco de una charla por la reunión mensual del foro Usina de Justicia cuyo tema era la incidencia de la droga en el delito y otras conductas de riesgo, Wilner alertó sobre un fenómeno social creciente: que los padres vean con buenos ojos el hecho de que sus hijos consuman “en casa”.

A pesar de haber abordado el tema desde un punto de vista más social que científico, el biólogo se apoyó en varias publicaciones (por ejemplo la británica The Lancet o la estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences) que confirman la existencia de una relación entre el consumo de cannabis y los daños cognitivos y psicológicos.

A modo de ejemplo, conto que “Los padres te dicen: ‘prefiero que plante y no que compre la porquería paraguaya y alimente el circuito delictivo” agregando que “los debates sobre si es correcto o no fumar marihuana ya han dejado de pertenecer al mundo de la filosofía, porque en los últimos 10 años se produjo una revolución genética, que permite comprender a través del ADN el funcionamiento del organismo, y una revolución tecnológica por la que se puede, a través de las imágenes, ver lo que pasa en un cuerpo vivo en tiempo real”.

Lo que más le llama la atención al biólogo es ver que la gente “hace oídos sordos y deja que los pibes planten cannabis y fumen porro”. Así como existen las ilusiones ópticas, también existen las cognitivas, y “una de ellas es la inocuidad del cannabis”, sostuvo Wilner.

El argentino explicó que “el cannabis afecta el desarrollo del cerebro en formación del adolescente, que recién se completa entre los 18 y los 20 años” y que “el efecto es diferente en un adulto para el cual fumar un cigarrillo de marihuana por día puede ser el equivalente a tomar un vaso de whisky, pero en un adolescente no es así: la capacidad intelectual puede reducirse en un 25% y de modo irrecuperable”.

Otro de los puntos más importantes fue la afirmación de que el cannabis “provoca desestabilizaciones psicológicas severas, irreversibles también, incluso esquizofrenia”.

La revista Lancet concluyó que “la asociación entre el uso del cannabis y la psicosis está bien establecida” y esto se debe en gran parte a la alta concentración de tetrahidrocannabinol (THC). El THC es la sustancia psicoactiva y la marihuana contiene un porcentaje cada vez mayor de la misma.

Según Wilner muchos de los padres  que permiten esta situación son adultos consumidores pero marca la diferencia entre ambos: “Para ellos es recreacional pero para los hijos es una diversión muy peligrosa que les dejará secuelas irreversibles”.

El biólogo también mostró estadísticas para ilustrar la relación entre la droga y el delito: “en Estados Unidos, las cifras muestran que el 70% del delito violento se vincula a la droga”.

Por último, se refirió al caso de Holanda, donde el consumo de cannabis fue legalizado y es comercializado en coffee shops afirmando que “el aumento de consumo y el pase a drogas más duras, además de la saturación del sistema de salud”. Además, agregó que “la marihuana era una droga blanda en serio, tenía entre 3 y 5% de THC” pero actualmente “debido a la manipulación genética, se elevó muchísimo la toxicidad y ahora llega casi al 20% de alcaloide. A esos niveles de THC, la droga permanece mucho tiempo en el organismo y algunas de sus secuelas son la pérdida de memoria y hasta problemas motrices”.

Fuente: Infobae

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