Adicciones

Crece entre los jóvenes el uso de drogas sintéticas

Preocupación oficial: preparan una campaña en playas y en boliches

Crece entre los jóvenes el uso de drogas sintéticas

Desde 2001 aumentó 500 por ciento el consumo entre estudiantes secundarios de 14 a 17 años

En el gobierno nacional están preocupados por el creciente consumo de drogas sintéticas entre los adolescentes, que tuvo un aumento del 500 por ciento desde 2001 hasta ahora entre estudiantes secundarios de 14 a 17 años, según datos de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). Ese alarmante índice llevó al organismo a diseñar un plan para combatir el flagelo durante el verano en toda la costa atlántica. Además creen que hay fuertes indicios de que en el país podrían empezar a producirse esas sustancias en laboratorios clandestinos, situación que, automáticamente, bajaría los precios y las pondría al alcance de más jóvenes. De ahí a popularizar su consumo sólo habría un paso. Se trata de drogas de diseño, creadas en laboratorio para producir efectos estimulantes, como las metanfetaminas, que, según la composición química, toman diferentes nombres en el mercado clandestino. La más conocida es el éxtasis. En ese contexto, la Sedronar apunta ahora a desarrollar una campaña activa en los centros de veraneo, con el argumento de que los adolescentes son más proclives a iniciarse en el consumo de drogas durante las vacaciones por la relajación de los controles familiares y de la presión de sus entornos. Entre las acciones que se preparan para el verano figura el abastecimiento gratuito de agua mineral en las puertas de los locales nocturnos. Con ello, se busca desarticular la connivencia entre vendedores de drogas y comerciantes inescrupulosos, que conocen los efectos deshidratantes de esas pastillas y miran para otro lado al lucrar con altos precios en la venta de agua en las barras de los boliches. Se intentará, además, fijar la atención pública sobre el consumo de esas drogas para restarle la tolerancia social de la que gozan. Para Gustavo Palmer, dueño de los boliche Ku Pinamar, Ku Olivos y Club Araoz, de Capital, «lo de instalar puestos de agua en la puerta de los locales no es una buena idea porque incentiva el consumo de las drogas sintéticas. Hay que trabajar fuertemente con el Estado y los padres para prevenir el consumo, no alertarlo». Un dato concreto marca la curva ascendente del mercado de drogas sintéticas: entre estudiantes secundarios creció 500% de 2001 a 2005. Si bien el trabajo de la Sedronar establece que los menores de entre 14 y 17 años que hoy usan éxtasis representan el 1,2% del total, la explosión de su consumo en apenas cinco años marca una alarmante tendencia. En la Argentina hay 2,7 millones de estudiantes comprendidos entre esas edades. «Hace unas semanas, se descubrió un pequeño laboratorio de drogas sintéticas en Vicente López; ésa es un tendencia incipiente, pero la mayoría de esas pastillas las siguen trayendo desde Europa. Está armado aquí un mercado en los boliches bailables para una clase social de buen poder adquisitivo, ya que cada pastilla se vende entre 40 y 50 pesos. Eso también demuestra de alguna manera que las drogas atraviesan todas las clases sociales y no es algo relacionado con la pobreza», explicó José Granero, titular de la Sedronar. El marketing del éxtasis Dependiendo del agente químico que las compone principalmente, las pastillas de anfetaminas o de metanfetaminas reciben diversos nombres comerciales como éxtasis u otras conocidas como Venus, Nexus, Hielo, Cristal, Velocidad, Cruces Blancas o Bellezas Negras. Como denominador común, puede decirse que tienen efectos inhibitorios, en algunos casos alteran la percepción y provocan euforia, insomnio y anorexia, taquicardia, vasoconstricción y arritmias cardíacas. Su efecto llega a los 30 minutos de la ingestión y se mantienen entre cuatro y seis horas. Estas drogas sintéticas tienen una estrategia de marketing para sostener sus mercados; se cambian los colores y los diseños de las pastillas, por lo general con simpáticos dibujos, y se buscan nuevos productos para estimular a los consumidores. Una de las características que encuentran los investigadores es que quienes utilizan drogas sintéticas no distinguen, ni les interesa hacerlo, las distintas variantes; la idea es que se consume para ayudarse en su búsqueda de diversión. Las dos últimas variantes conocidas en Europa son las drogas psicotrópicas MCPP y 2 CB, según sus denominaciones técnicas, que aparecieron en el verano boreal y cuya llegada puede esperarse en la Argentina. Un peligroso derivado de las metanfetaminas, que en ese caso se inhala, hace furor en las discos norteamericanas con un efecto de importante agresividad social entre sus consumidores, al estilo del paco local. Entre los inhalantes de consumo en discos locales está el Popper, asociado con la inhibición sexual. Las drogas sintéticas llegan a la Argentina especialmente desde Holanda y Bélgica. Para la ONU no tardará mucho en desarrollarse la producción local. Así lo aseguró a LA NACION Giovanni Quaglia, representante de ese organismo en el Cono Sur: «Estamos observando con mucho cuidado el desenvolvimiento del mercado de drogas sintéticas. Si la producción empieza en la región, los precios bajarán mucho y el potencial para expandir el consumo podría incrementarse notablemente. Hoy es un mercado de jóvenes de clase media o alta -asegura Quaglia-, pero tenemos varias experiencias sobre este fenómeno, como en el este europeo, donde hace unos pocos años no existía su consumo y hoy es un mercado muy importante.» A los investigadores de la Sedronar los preocupa también la forma en que los chicos se introducen en el mundo de las drogas sintéticas, como si fuese un inocente juego. En estos días se lleva adelante una tarea de campo entre jóvenes de Olivos, Martínez y San Isidro, por el cual, mediante entrevistas y grupos de trabajo, empieza a conocerse mejor el perfil de quienes utilizan esas sustancias. «Los jóvenes tienen establecida una especie de juego, que llaman «jarra loca», en la que todos los que van a una fiesta colocan las pastillas que consiguen en una mezcla con alcohol. Es algo muy peligroso, que los chicos ven como una diversión», contó Alvarez. Entre bailes y fiestas, un riesgoso mercado se expande cada vez más rápido en la Argentina. Por Daniel Gallo De la Redacción de LA NACION El nuevo flagelo Mayor consumo
§ Según las estadísticas oficiales, el uso de las drogas sintéticas entre los estudiantes secundarios creció el 500 por ciento entre 2001 y 2005. Hoy, el 1,2 por ciento de los menores de entre 14 y 17 años son consumidores.
Dónde se venden
§ El lugar más habitual de venta y consumo de estas sustancias son los locales bailables, en especial aquellos adonde acuden jóvenes de buen nivel adquisitivo, ya que cada pastilla tiene un valor de entre 40 y 50 pesos.
Cómo las llaman
§ Su denominación depende del agente químico que las componga -como anfetaminas o metanfetaminas-, pero se las conoce como Venus, Nexus, Cruces Blancas o Bellezas Negras.

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