Adicciones

La otra cara del consumo de alcohol

Desde el servicio de adicciones del hospital dicen que los accidentes y la violencia son indicadores. Afirman que: «La tendencia está en alza en jóvenes». Y que no hay signos de cambio inmediato.

Las guardias del sistema de Salud reflejan un incremento de pacientes con problemas derivados de la ingesta de alcohol.

Neuquén > La información oficial indica que el consumo de alcohol y drogas ilegales en la provincia genera 900 consultas anuales y 40 pacientes promedio por mes que llegan a ser internados y tratados por el programa de Adicciones de la subsecretaría de Salud. Pero esos son los casos que son captados directamente por el sistema. Por fuera de la estadística quedan los que a diario llegan a las guardias de los hospitales a partir de una urgencia: violencia y accidentes, en la calle o en el ámbito privado, son las dos máscaras que utiliza el alcohol, se trate de una adicción y de un problema agudo o sólo de una noche de excesos.

«No tenemos un observatorio de drogas propio, pero lo que sí podemos ver son tendencias, y estas tendencias, en cuanto al aumento del consumo, las vemos reflejadas en las atenciones de las guardias de los hospitales», detalló Fabio Fortuna, médico del programa de Adicciones de la subsecretaría.

El consumo de alcohol, en Neuquén, lleva máscaras y se confunde con sus consecuencias. «Llega con accidentes de tránsito, violencia familiar, violencia doméstica o en la calle. Muy pocas veces se presenta como primer diagnóstico. En la guardia ingresa una persona con una fractura en la mano, pero al final del informe surge intoxicación alcohólica. Por eso decimos que hay un subregistro», explicó el médico.
Jóvenes y «consumo de riesgo»
«Lo que estamos viendo es el aumento marcado del consumo de alcohol en los adolescentes. Con todo lo que esto trae aparejado: violencia, intoxicaciones agudas, algunas cuestiones que rayan la delincuencia y las alteraciones que produce en el nucleo familiar», apuntó el médico, que consideró que la tendencia «va en aumento». «Lo estamos viendo: se refleja en la cantidad de cerveza que se consumió el año pasado y cuánta en el anterior. La tendencia no va a bajar y recién lo hará cuando se haga un trabajo de prevención, no sólo con el tema de la alcoholemia, sino algo más abarcativo», señaló Fortuna.
Los especialistas diferencian entre «consumo de riesgo» y adicción, que recién se produce, principalmente, cuando se percibe la dependencia en el tiempo y, ante la interrupción del consumo, dispara el llamado síndrome de abstinencia. «Lo que vemos con los adolescentes es consumo de riesgo, problemático, abuso en la sustancia y la dependencia, que se pronuncia cuando son más grandes. Pero en el tiempo, esta situación puede derivar en una adicción, sobre todo si no se hace nada y si se deja librado al azar», evaluó Fortuna.

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