Adicciones

Mezclar alcohol y drogas, una moda que crece entre los chicos

El uso combinado de bebidas alcohólicas y otras sustancias psicoadictivas es una modalidad que se impone entre los adolescentes. ¿Qué sucede en el organismo al consumir estos “preparados”?

“Mendoza tiene una característica con respecto a otras provincias, que se puede detectar por el Observatorio Mendocino de Drogas, y es que hay más poliadicción, es decir que generalmente no hay consumo de una sola sustancia sino de varias, donde siempre están presentes el alcohol y el tabaco con otras sustancias”. Estas palabras del médico Sergio Saracco (ex ministro de Salud de la provincia y responsable del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud de Mendoza) demuestran el preocupante perfil que nuestros jóvenes tienen frente al consumo de sustancias, ya que las mezclas que experimentan son realmente peligrosas.

A nivel nacional cada dos años la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) realiza una encuesta a estudiantes de 13, 15 y 17 años para medir el impacto y magnitud del consumo de drogas, tanto de las llamadas legales (alcohol, tabaco, barbitúricos, etcétera) como las ilegales (marihuana y cocaína entre otras). La última fue en el 2009 y en la categoría de quienes habían consumido alguna sustancia psicoadictiva al menos una vez en la vida la media nacional ubicaba el consumo de alcohol en el 70% de los casos y Mendoza en un porcentaje menor, el 66%, lo cual indica que el mayor problema de consumo, tanto a nivel nacional como local, siguen siendo las bebidas alcohólicas.

Pero Javier Segura, jefe del Departamento de Estadísticas del Plan Provincial de Adicciones, pone en relieve un dato que surge del relevamiento de los ingresos a las guardias hospitalarias –en Mendoza se tuvo en cuenta el Hospital Central–, donde “en el 2009, el 12,4% de los ingresos a guardias tenía relación con el consumo de sustancias psicoactivas, en un porcentaje alentador en el sentido en que en la encuesta anterior había sido del 13,9%. Pero de ese 12,4% el 81,7% de los ingresos estuvo relacionado con intoxicación alcohólica”. Este dato ratifica que el alcohol es, también por su accesibilidad, la sustancia adictiva más fuertemente arraigada en nuestra sociedad, y en el caso de los jóvenes sus peligros se incrementan por la combinación con otras sustancias.

La encuesta nacional de estudiantes del Nivel Medio afirma que el uso combinado de alcohol y bebidas energizantes aumenta con la edad, en especial a partir de los 15 años. La gran mayoría de los estudiantes de 17 años combinan bebidas energizantes con alcohol (80,3%) y casi la mitad de los alumnos de hasta 14 años que han consumido estas bebidas lo han hecho en forma combinada.

En Mendoza fueron 4.148 los estudiantes consultados.

Cambio de hábitos
Según Saracco, uno de los problemas es que han cambiado las pautas culturales de los jóvenes en estos últimos años, donde cambió el uso por el abuso. “Una sustancia como el alcohol, en la dosis adecuada, por ejemplo 30 gramos por día (una copa) es hasta benéfica. El vino disminuye el riesgo de trombosis, por lo tanto de infartos y trombosis cerebral y mejora el cuadro digestivo, pero si superamos los 80 gramos diarios empiezan los efectos adversos. Antes la reunión se acompañaba con alcohol, hoy el objeto es el alcohol y lo secundario es la reunión y sobre todo llegar al estado de embriaguez, de alcoholización máximo”.

Ante el objetivo de alcoholizarse, las mezclas surgen por temas de costos (combinando ciertas sustancias llegan a un estado similar gastando menos dinero) o de mera experimentación, seguramente desconociendo que la ingesta combinada es tan peligrosa que en la mayoría de los casos tienen contraindicaciones específicas, como en el caso del sildenafil y bebidas energizantes (ver recuadro aparte).

La más popular, la de mezclar fernet con una bebida cola, se hace por un cuestión “de paladar”, para apagar el gusto amargo del fernet, pero este efecto dulzón enmascara su potencia: un vaso de fernet equivale a diez de cerveza.

Tanto a las autoridades nacionales como provinciales les preocupa la percepción que los jóvenes tienen con respecto a ciertas sustancias como la marihuana, a las que consideran de bajo nivel de alarma.

Al no considerarlas preocupantes se aventuran a hacer mezclas donde todo se reduce a “prueba y error”, viendo cómo el organismo reacciona ante cada intento. El problema es que un mal cálculo en las proporciones o una mezcla inconveniente puede ser un único error, fatal.

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