Adicciones

Psicosis y esquizofrenia en jóvenes: la mitad son consumidores de marihuana

La mitad de los jóvenes diagnosticados de psicosis y esquizofrenia -entre un 40% y un 60%, según la estadística médica que se basa en los diferentes estudios existentes- son consumidores habituales de cannabis.
Los especialistas han lanzado la voz de alarma. Aunque no se sabe a ciencia cierta si el consumo de esta sustancia supone una causa directa o solo un desencadenante de los síntomas en personas vulnerables, su relación resulta evidente.
La advertencia cobra especial sentido en un momento como el actual. Resulta preocupante la idea de inocuidad que socialmente se tiene de esta sustancia. Los jóvenes ya no se fuman un ‘faso’ entre varios, como lo hacían sus padres, sino que cada uno consume cada día uno o varios cigarros de marihuana.
 La adolescencia, una edad clave para trabajar en prevención
La psicosis es una complicación mental que se caracteriza por el padecimiento de delirios y alucinaciones. El afectado acabará convirtiendo esa psicosis en esquizofrenia, que constituye, en realidad, un paso más allá en la gravedad de la patología. Los pacientes pierden a partir de entonces el contacto con la vida real al afectarles la enfermedad a funciones cerebrales básicas como el pensamiento, la percepción, las emociones y la conducta.
El conocimiento de esta situación resulta muy importante para padres y educadores, porque el trastorno, aunque puede presentarse a cualquier edad, generalmente se desata entre los 15 y los 30 años. La adolescencia es una etapa de iniciación de experiencias de todo tipo, por lo que la prevención de las adicciones representa en ese momento de la vida un auténtico desafío.
El consumo de marihuana afecta directamente a la cognición, que es la capacidad del ser humano para aprender a través de los órganos de la percepción. Provoca, además, pérdida de inteligencia, dificultades para mantener la atención y menor capacidad de concentración. En algunos casos, pueden ser los primeros pasos para la esquizofrenia.
Reconocer la psicosis, un desafío por falta de conciencia
Poco puede hacer un paciente ante un primer episodio psicótico porque el afectado generalmente no tiene la menor conciencia de que sufre un problema. Vive completamente ajeno a su propio conflicto. Habitualmente ocurre así. Suelen ser la familia, o sus compañeros de trabajo o estudios quienes detectan los primeros síntomas. En ese momento, es fundamental contactar lo antes posible con un profesional de la Psiquiatría para establecer un diagnóstico y fijar un plan terapéutico. La habitual falta de conciencia de la enfermedad constituye un desafío añadido porque favorece el desinterés de los afectados por cumplir cualquier plan de medicación. Los especialistas consideran que la toma de medicamentos debe combinarse con programas psicológicos o psicoterapéuticos.
No es fácil reconocer un primer episodio psicótico, porque a menudo llegan con síntomas inespecíficos. Pero algunos hay.  Cambios en el comportamiento, desorganización para las actividades de la vida cotidiana, aislamiento social, y deterioro del ritmo académico y laboral pueden ser actitudes, unas con otras, que enciendan las luces de alarma.

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