Adicciones

Sube consumo de pasta base y cocaína en embarazadas

Encuesta. Lo admite el triple que en 2005. Fijaron pautas de atención para sus bebés
Las embarazadas que se asisten en el Pereira Rossell y que admiten consumir pasta base o cocaína se triplicaron respecto a 2005. El MSP fijó normas para la atención de un recién nacido que estuvo expuesto a drogas durante la gestación.Especialistas del Departamento de Neonatología y la Clínica Ginecológica C de la Facultad de Medicina desarrollan, junto al Polo Tecnológico de Pando, una investigación sobre el consumo de alcohol y otras drogas durante el embarazo y las alteraciones que pueden producir en el desarrollo infantil. El trabajo es financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.Entre diciembre de 2010 y marzo de este año encuestaron a 239 embarazadas, una muestra representativa de las pacientes que se asisten en el Hospital Pereira Rossell, la principal maternidad del país.Les consultaron sus hábitos previo a saber que serían madres: más del 60% dijo que tomaba alcohol, 9,13% que fumaban marihuana, 0,87% que utilizaban pasta base y 2,61% que inhalaban cocaína.También les preguntaron cuál era su conducta tras saber que estaban embarazadas. En todos los casos disminuyó lo que declaraban: 33,91% admitió que consumía alcohol, 1,74% marihuana, 0,43% pasta base y 0,87% cocaína, dijo a El País Mario Moraes, profesor adjunto del Departamento de Neonatología y miembro del equipo de investigación.«Como la mayoría de los embarazos no son planificados, es probable que en el período de la concepción el producto de la gestación sufra las consecuencias del consumo de sustancias en el porcentaje informado por las madres previo al embarazo, debido a que las madres cambian su conducta al enterarse que están embarazadas», dijo Moraes.La segunda etapa de la investigación será analizar el meconio -primer excremento de un recién nacido- de los hijos de las encuestadas, prueba que permite saber lo que efectivamente consumieron las mujeres durante la segunda mitad del embarazo. Así podrán comparar lo que admiten con la realidad. A su vez, efectuarán un seguimiento de esos niños durante un año para conocer los efectos que las sustancias pueden tener en ellos.Los datos que acaban de terminar de procesar fueron comparados con el estudio «Consumo de alcohol y otras drogas en embarazadas» de 2005. En ese entonces, encuestaron a 900 embarazadas: 37% admitió tomar alcohol, 1,5% fumar marihuana, 0,4% dijo consumir pasta base de cocaína y ninguna reveló que inhalaba cocaína.Luego, analizaron el meconio de sus hijos. Los resultados no variaron sustancialmente entre lo declarado y lo real en el consumo de alcohol (37% y 39,9%) y marihuana (1,5% y 2%), pero sí entre las que admitían utilizar cocaína o pasta base: de 0,4% a 2,4%.Los especialistas toman estas dos drogas en su conjunto ya que no pueden diferenciar en el meconio de cuál de ellas se trata y además las investigaciones sobre los efectos en el recién nacido fueron hechos básicamente sobre la cocaína.«Se sabe que la cocaína ha tenido efectos muy negativos en el crecimiento y el desarrollo del niño a largo plazo. Trae problemas de aprendizaje, de lectura, de conducta. Nuestra hipótesis es que la pasta base es mucho más negativa porque tiene otros contaminantes», señaló Moraes. «Se destaca que se informa de consumo de cocaína, que no fue declarado por las embarazadas en 2005. El consumo de cocaína-pasta base de cocaína se triplicó en la autodeclaración con respecto a 2005 y es probable que al igual que en el estudio anterior y los datos internacionales cuando se analice meconio aumente más el porcentaje de consumo de estas sustancias», agregó.CONSENSO. El aumento de la adicción durante la gestación fue «vertiginoso», señaló Daniel Borbonet, profesor director del Departamento de Neonatología. «Hace 15 o 20 años, cuando había un caso de estas características se hacía un ateneo. Hoy en los pases de guardia todos los días tenemos estas situaciones», afirmó.Eso llevó a que médicos, psicólogos y asistentes sociales tuvieran que aprender cómo abordar a embarazadas adictas. Cada caso es diferente. Y las decisiones sobre qué hacer se tomaban individualmente. «No estaba resuelto qué hacer. Al final terminaba siendo a criterio del médico que estuviera de guardia», explicó Borbonet.Fue por eso que un grupo de especialistas decidió trabajar en conjunto y establecer pautas para actuar ante esos casos. Así nació el «Consenso para la atención integral de recién nacidos expuestos a sustancias psicoactivas durante la gestación» en el que participaron, además de Borbonet y Moraes, expertos en psiquiatría, trabajo social, toxicología y neuropediatría (ver nota aparte).El consenso fue publicado por la revista «Archivos de Pediatría» de la Sociedad de Pediatría del Uruguay y adoptado en abril por el Ministerio de Salud Pública, que lo convirtió en una ordenanza nacional.Cuando la mujer consume, la confianza que logre con ella el integrante del equipo de salud es clave, ya que aunque la sustancia pasa a la leche materna, sólo 30% de los recién nacidos cuyas madres consumieron drogas presentan síntomas. Para esos casos, que son los más graves, el consenso incluye un método de evaluación -escala de Finnegan- que es aplicado por el equipo de salud.«Los integrantes del equipo de salud hemos tenido que aprender a no estigmatizar», admitió Borbonet. Se refiere a que antes, frecuentemente, se optaba por separar a un niño de su madre si ella consumía hasta horas antes del parto. Con ese enfoque, se perdía la posibilidad de que esa mujer «tomara» al niño como un motivo para dejar la droga. «El nacimiento es una oportunidad. No sé si esa mujer va a tener otra. Esa oportunidad no puede pasar por aquí y que le demos la espalda. Si realmente desean dejar la droga, tenemos que darle apoyo», enfatizó.Cuando manifiestan el deseo de abandonar la adicción se plantea extender su internación a una semana para que pase hospitalizada la etapa más complicada de la abstinencia.El consenso plantea seis escenarios y cómo debe actuar el equipo de salud ante cada uno de ellos. «Lo primero que se evalúa es si hay riesgo para que ese niño esté con su madre, si está apta para cuidar a su hijo», explicó Borbonet.De ser así, el análisis se centra en si esa madre puede o no amamantar a su hijo. Los metabolitos de pasta base de cocaína pasan a través de la leche materna y pueden producir daño al recién nacido. Lo mismo sucede con otras drogas. «Se les explica que si consumen y dan pecho el riesgo es muy alto para el niño, incluso la muerte súbita», señala Moraes. Las que optan por seguir consumiendo, en general, aceptan dejar de amamantar.
Proteger y a la vez ayudarPAUTAS El «Consenso para la atención integral del recién nacidos expuestos a sustancias psicoactivas durante la gestación» fue elaborado por Mario Moraes, Adriana Boccarato, Gabriela Bazan, Susana Grunbaum, María del Carmen Canavessi, Alicia Hoppe, Antonio Pascale, Gabriel González, Beatriz Ceruti y Daniel Borbonet. Estos especialistas son del Hospital Pereira Rossell, Facultad de Medicina, ASSE y Secretaría Nacional de Drogas.APLICACIÓN Fue adoptado por el Ministerio de Salud Pública y hoy es norma nacional. Se puede acceder a él en la página web www.sup.org.uy/Archivos/Adp81-4/pdf/adp81-4_6.pdf.OPORTUNIDAD El embarazo y puerperio es, en muchos casos, la mejor oportunidad para el inicio de tratamientos en relación al abandono de la adicción. Cuando la mujer está acompañada por su pareja el éxito del tratamiento aumenta.CUIDADO El documento plantea seis escenarios clínicos y qué conductas debe seguir en cada uno el equipo de salud. Como pautas generales, lo primero que se evalúa es si la madre está en condiciones de cuidar de su hijo durante la internación. Haya consumido o no, si puede hacerse cargo del bebé se fomentará que tenga el mayor contacto posible con el niño y que permanezca con él. Sólo cuando debido al consumo reciente evalúen que hay riesgos para el bebé, el niño será ingresado a un sector con control de personal de la salud.LACTANCIA Se le señalan los riesgos a la madre de amamantar si consumió drogas y se desestimulará que lo haga si no las abandona.SEGUIMIENTO Tras el alta, tanto la mujer como el bebé son referidos a programas de protección social y cuidado sanitario y de salud mental.
Las cifras9,13%Dice que consumía marihuana antes de saber de su embarazo. Luego admite continuar 1,74%.33,9%Admitió que continuaba tomando alcohol tras conocer su embarazo. Antes lo hace más del 60%.30%De los recién nacidos cuyas madres consumen drogas tienen síntomas los días siguientes.
Fuente: www.elpais.com.uy

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