Adicciones

Tecnoestrés: es posible que lo sufras y no te hayas dado cuenta

Las dificultades con las tecnologías o el uso excesivo de estas puede hacer que sintamos fatiga, ansiedad e incluso adicción.

El agobio que sentimos cuando tenemos varios whatsapps acumulados y debemos contestarlos, la sensación de que lo único que hacemos con nuestro día es perderlo en las redes sociales o la fatiga que experimentamos cuando la bandeja de entrada de nuestro correo, por mucho que contestemos a los emails, no aminora. Hablamos de tecnoestrés.

El término aparece por primera vez en el año 1984 y se define como una «enfermedad de adaptación» causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías de manera saludable. Acercándolo más a nuestro día a día, el concepto de tecnoestrés se refiere a las sensaciones negativas que podemos sentir cuando se produce un desajuste entre lo que nos demanda la tecnología y nuestros recursos y capacidades.

Algunos «tipos» de tecnoestrés pueden aparecer por un uso excesivo y negativo de las tecnologías y otros  por una adicción. No hay una sola topología del fenómeno.

Fatiga y ansiedad

Dentro de estas tipologías encontramos la tecnoansiedad, que se da cuando una persona experimenta tensión y malestar por el uso de un aparto tecnológico o por la idea de tener que utilizarlo.

Por otro lado, podemos experimentar tecnofatiga, que se caracteriza por sentimientos de cansancio y agotamiento mental y cognitivo debido al uso de tecnologías. El desgaste físico y emocional son consecuencias de esta.

Se destaca un tipo específico de tecnofatiga muy común en nuestro tiempo, el denominado «síndrome de la fatiga informativa»: nos sobrecargamos de información al utilizar las redes sociales y terminamos agobiados por esta infoxicación.

La adicción sin sustancias

Por último, hablamos de la tecnoadicción, un tipo de tecnoestrés derivado de la incontrolable compulsión a utilizar las tecnologías en todo momento y lugar, así como utilizarlas durante largos períodos de tiempo. De este fenómeno nace el termino de tecnoadictos, referido a las personas que quieren estar al día de los últimos avances tecnológicos y acaban siendo dependientes.

La denominada «adicción sin sustancias», refiere al uso elevado de redes sociales, dispositivos móviles, videojuegos y ordenadores que producen una adicción, ya que activa circuitos cerebrales similares a cuando se consume una sustancia. La tecnología termina siendo el eje sobre el cual se estructuran sus vidas.

¿Qué podemos hacer?

Es fácil reconocernos en alguno de los tipos de tecnoestrés. Todos, en algún momento u otro hemos experimentado esa fatiga, esa ansiedad o incluso esa adicción. Por ello, es importante implementar un decálogo de buenas prácticas y hábitos en nuestro día a día, con el fin de tomar el control en lo que se refiere a nuestra relación con la tecnología.

En primer lugar, se recomienda definir horarios específicos para el uso de la tecnología, de manera que esta no interfiera en otras áreas o personas. También, se considera importante dejar los aparatos tecnológicos en casa y salir; las actividades al aire libre son esenciales.

Es aconsejable, incluir en la rutina prácticas meditativas y relajantes, y hace hincapie en el mindfulness, que nos ayuda a focalizar nuestra atención en el aquí y ahora. Por último, recomendamos buscar períodos de desintoxicación digital: unas horas, un día, el fin de semana, una semana, poco a poco nos podemos dar cuenta que, por ejemplo, nuestro móvil no es tan importante como parece.

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