Adicciones

Casi la mitad de los adolescentes beben alcohol de forma habitual

EL 75% DE LOS JOVENES NO PERCIBEN NINGUN RIESGO PARA SU SALUD.

La edad media de inicio en el consumo ha caído en Córdoba y se sitúa en torno a los 14 años.Los expertos advierten que los efectos biológicos de la bebida en la mujer son mucho más dañinos.
El 58,5% de los adolescentes cordobeses, casi 6 de cada 10, consumen alcohol de forma habitual, según datos del Centro Provincial de Drogodependencias, que destaca el paulatino descenso de la edad media de inicio en este «hábito», que ha caído de los 16 a los 14 años en los últimos años.
Según Luciano Cobos, médico y director del centro, las encuestas indican que aunque no todos los que prueban el alcohol lo consumen de forma habitual, el 80% de los adolescentes confiesan haber bebido en alguna ocasión, de los cuales un 13% de los chicos de 14 años afirman haberse emborrachado alguna vez.
El inicio en el consumo ya no viene de la mano de la familia, sino que se produce entre iguales, «por lo que está exento de las llamadas a la moderación y complica la percepción del riesgo que supone su consumo». El 75% de los jóvenes no son conscientes de que el alcohol puede hacerles daño y un 80% destaca sus efectos positivos sobre los negativos. En lo que se refiere al consumo de alcohol, los expertos señalan que no hay diferencia en cuanto a género, si bien «las chicas están empezando a beber incluso más que los chicos». En este sentido, el doctor David Cáceres, especialista en el tratamiento de enfermos alcohólicos del Hogar Renacer en Córdoba, destaca el peligro que supone el consumo de alcohol «antes de los 18 o 20 años porque todavía no ha concluido la maduración del sistema nervioso central y el cerebro está en pleno desarrollo».
La zona del hipocampo, que resulta crucial para la memoria y el aprendizaje es una de las áreas afectadas, según los expertos. Este riesgo es mayor en el caso de las mujeres, «ya que biológicamente la mujer metaboliza peor el alcohol y su organismo es más vulnerable a los efectos y trastornos negativos derivados de su consumo». El consumo puede generar cambios en el comportamiento de los jóvenes «que suelen volverse más agresivos y arriesgados ante prácticas como la conducción». Más a largo plazo, los efectos afectarían «al rendimiento en las tareas, a la capacidad de concentración y al desarrollo intelectual». Cobos y Cáceres coinciden en alertar sobre el consumo compulsivo y en «atracones» que realizan actualmente los jóvenes en los botellones , donde los chavales toman bebidas de alta graduación en grandes cantidades, un modelo exportado del mundo anglosajón, que genera un nuevo tipo de adicción. «El hecho de no beber a diario no significa que no se sea adicto», señalan los expertos, que cada vez reciben en sus consultas a personas más jóvenes. La situación se agrava por la combinación del alcohol con otras sustancias como el hachís y la cocaína. «El alcohólico puro es una especie en vías de extinción», afirma Cáceres, que llama la atención sobre el hecho de que para los adolescentes la bebida es un instrumento con el que buscan un efecto lo más rápido posible. «De ahí que combinen el alcohol con los porros, la coca e incluso la heroína, que ha vuelto a circular entre los jóvenes en forma de rebujo , que ahora se vende para fumar».Fuente: www.diariocordoba.com/

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