Adicciones

Narcotráfico: las diez preguntas que revelan cómo la droga gana territorio en la Argentina

Uno de los temas más preocupantes para la sociedad es el avance del narcotráfico en la Argentina y la irrupción cotidiana de los casos relacionados con el tráfico de drogas. Es una cuestión que se metió en las conversaciones diarias, que por primera vez se transformó en un punto de debate en la campaña electoral, que se introdujo en las recientes conversaciones entre empresarios en el Coloquio de IDEA y que llevó a una veintena de universidades privadas a unir esfuerzos para el análisis.
LA NACION hizo una radiografía de ese fenómeno a partir de las opiniones de diez de los principales expertos que trabajan en diferentes campos frente a la realidad que impone el narcotráfico.
Claudio Mate, ex ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, estableció la tolerancia social como base del incremento del consumo de estupefacientes. Mientras que Sergio Berni, secretario de Seguridad de la Nación, hizo referencia a los nuevos peligros como consecuencia de las drogas sintéticas en el momento de evaluar posibles escenarios futuros.
Con su experiencia como juez federal, Guillermo Montenegro, ministro de Seguridad porteño, expuso que la mayor circulación de drogas en la Argentina forjó un cambio completo en el mercado local que derivó en más violencia callejera; en tanto que Carlos Gonella, a cargo de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, pidió una ley que permita mejores herramientas para quitar la estructura económica narco.
Eugenio Burzaco, uno de los referentes de Mauricio Macri en temas relacionados al narcotráfico, y Diego Gorgal, con un rol similar en el equipo de Sergio Massa, apuntaron a los primeros pasos dados por los narcos tanto a nivel territorial como en las estructuras del poder. Horacio Calderón, especialista en delitos transnacionales, señaló que por sus características las bandas locales aún no tienen uniones firmes entre sí.
El comandante general (R) Jorge Cabral, ex jefe de la división antidrogas de las Gendarmería, pidió no olvidar en las investigaciones el problema creciente del narcomenudeo, mientras que el secretario de Planificación de Salta, Néstor Ruiz de los Llanos, explicó los resultados obtenidos en su provincia a partir de la desfederalización de la lucha contra el narcotráfico.
En tanto, Claudio Stampalija, director del centro de Prevención del Delito de la Universidad de Belgrano, indicó que el narcotráfico impactó con fuerza en el cuerpo social argentino y eso llevó a las universidades privadas a unirse en un observatorio que analizará causas y efectos de las drogas en la Argentina.
El próximo miércoles, esas universidades presentarán un documento con conclusiones de esos estudios. Es una de las formas de evidenciar que hoy el narcotráfico es una preocupación colectiva que merece un debate.

1. ¿Por qué aumentó el consumo?

Claudio Mate
Ex ministro de Salud de Bs. As.
«Del universo de personas que consumen sustancias, una inmensa mayoría no incurrirá en consumos problemáticos, sólo en un grupo relativamente pequeño en proporción al universo de consumidores el uso adquiere características problemáticas.» Quienes quieran entender la aceleración sin precedentes que el consumo de drogas ha tenido en la Argentina desde 2008, tienen en aquel concepto una primera pista. El mensaje -textual- corresponde al manual titulado «Prevención del Consumo Problemático de Drogas», que se distribuye en nuestras escuelas. Es como si las tabacaleras dijeran en las aulas de nuestros colegios que de los ocho millones de fumadores que hay en el país, solo 40.000 se van a morir este año. El resultado de estos enfoques es el que el hemisferio norte conoce desde la década del 90 como el derrumbe de la percepción de riesgo y el consecuente aumento del consumo.
En ese contexto, los índices de consumo de drogas en el resto del mundo se han estabilizado. Y en la Argentina crecieron entre un 20% y un 100%, de acuerdo a quien los mida.

2. ¿Cómo cambió el tráfico?

Guillermo Montenegro
Ministro de Seguridad porteño
Hace 20 años se juntaban todos en los juzgados para ver un kilogramo de cocaína secuestrado, y hoy esa cantidad se decomisa en cualquier lado. La situación es compleja, se perdió la capacidad de asombro. Cambió todo. Se modificó la estructura del negocio narco y también los delitos asociados. Aumentó el riesgo de violencia, especialmente entre los menores que son introducidos en el consumo y terminan como custodios de lugares de venta con baja expectativa de vida.
Otro cambio es que la edad de inicio en el consumo de drogas bajó a 9 o 10 años y eso hace necesario que una estrategia contra el narcotráfico necesite de una lucha por arriba, con presión a las organizaciones criminales, y por abajo, con un fuerte trabajo social para prevenir el ingreso en las adicciones. Se requiere un trabajo interdisciplinario que involucre a todos los ministerios.
La situación actual lleva a la necesidad de establecer una emergencia en seguridad en todo el país, para coordinar planes inmediatos con los tres poderes del Estado y los gobernadores.

3. ¿Qué escenario se espera?

Sergio Berni
Secretario de Seguridad de la Nación
Las mafias de narcotraficantes están divididas en múltiples facciones, pero tienen un mismo objetivo: la provisión de logística para la generación de ganancias ilícitas.
Trabajamos día y noche para identificar, interrumpir y desmantelar las redes transnacionales que se aprovechan de nuestras sociedades abiertas para alcanzar los mercados establecidos en Europa y Estados Unidos. A diferencia de los que lanzan consignas poco realistas, nosotros estudiamos los expedientes judiciales e integramos las bases de datos de inteligencia criminal para entender de qué se trata el narcotráfico hoy. Y lo verificamos pragmáticamente en el terreno.
Para estar a la altura de lo que viene, que llevará sin dudas la marca de las llamadas drogas de diseño (drogas sintéticas), habrá que generalizar el modelo de «policiamiento guiado por la inteligencia criminal» que aplicamos a las fuerzas policiales y de seguridad federales.
Además, nuestro sistema de gestión del riesgo criminal requiere cada vez más de especialistas en investigación patrimonial y deberá ser modernizada también la Justicia.

4. ¿Hay zonas tomadas?

Diego Gorgal
Ex ministro de Seguridad porteño
En la medida en que adquiere un peso mayor, en el narcomenudeo tienden a ocurrir dos situaciones: por un lado, se instala un mercado de provisión a cielo abierto, en el que los consumidores saben que pueden comprar droga; y por el otro, parte los grupos entran en disputa por esos lugares. Eso pasa frente al crecimiento del mercado doméstico que se ve en varios lugares, tanto en Rosario como en San Martín.
En un momento las organizaciones se agrupan alrededor de servicios logísticos, entonces otros grupos pagan peaje para utilizar ciertas rutas o hacer circular determinadas cantidades de drogas. Pero la situación se agrava cuando el negocio aumenta.
Más allá de la violencia en algunas zonas, no hay información sobre lugares de nuestro país en los que los narcos ya se ubiquen consolidadamente en forma de «protoestado». En esos casos la ocupación primaria de ese territorio siempre es violenta porque se busca ejercer el monopolio del uso de la fuerza y la provisión de servicios y asistencia a los pobladores. La violencia está asociada a la penetración narco, porque se sabe que no puede controlar una zona la mano que no es capaz de reprimir la transgresión a una orden.
Eso es lo que hay que evitar, con situaciones complicadas en algunos puntos del Gran Mendoza y Jujuy, por ejemplo. Para hacerlo es necesario la reconstrucción de las comunidades en las que los narcos muestran mayor penetración.
Se puede revertir con un programa de ocupación y pacificación, con una primera etapa en la que debe desplegarse una fuerza de estabilización que garantice la vigencia de la ley.

5. ¿Penetró el narcotráfico al Estado?

Eugenio Burzaco
Ex jefe de la Policía Metropolitana
Un buen indicador para entender el avance del narcotráfico es observar qué estructuras del Estado fueron cooptadas. Es que el crimen organizado busca mayores niveles de protección a medida que crece su negocio y asume territorialidad. Y hoy vemos que jefes policiales, intendentes y concejales están procesados o detenidos en varias provincias por su relación con organizaciones narcos. Incluso ya hubo sospechas de financiamiento de campañas políticas. El nivel de penetración en el Estado refleja el «momento» del narcotráfico.
Cuando el narcotráfico toma una dimensión superior hay más ocupación territorial, más violencia y en consecuencia se requiere mayor nivel de protección para esas operaciones. En una etapa posterior, el narco ocupa directamente el lugar del Estado. Es una penetración simbiótica que se vio en otros países. Aquí no se llegó a ese nivel, pero si no hacemos algo diferente en un período de 4 a 8 años estaremos en la fase en la que el narco reemplaza a las autoridades en muchas funciones.
Si está claro que hoy no estamos en el escenario de un país de tránsito de drogas, en el cuál las bandas sólo tienen instaladas redes logísticas para la circulación de la mercancía hacia otros países. En ese momento al narco le alcanzaba con corromper a algunos policías o a quienes controlaban las aduanas. En esa etapa, la corrupción es más difícil de percibir, ya que la paga se recibe por no hacer algo o por mirar hacia otro lado. Sin embargo, con la territorialidad del negocio, producción y puntos de venta, la corrupción llega a otro nivel.

6. ¿Se puede combatir el lavado?

Carlos Gonella
Titular de la Proselac
Nuestro país avanzó en materia de lucha contra el lavado de activos; el GAFI reconoció que tenemos un sistema consistente, una estrategia nacional. Pero esto no se alcanzó de un día para el otro: es el resultado de un proceso de por lo menos tres años. El Ministerio Público es parte del sistema. Las herramientas con las que cuenta son las procuradurías de Narcocriminalidad y de Criminalidad Económica y Lavado de Activos .
La metodología de «guerra contra las drogas» ha dado muestras de su fracaso en el mundo. En gran medida, la lucha contra el narcotráfico depende del éxito que tengamos en identificar, embargar y decomisar bienes productos, o instrumentos utilizados para, o destinados al uso del narcotráfico, o bienes de valor equivalente a cada uno de estas categorías. En otras palabras, depende de la capacidad efectiva de neutralizar la riqueza generada por esta actividad ilícita. La Procelac investiga, procesa y promueve casos de lavado de activos asistida por profesionales en ciencias económicas, antropología, sociología, criminología e informática.
Se han obtenido resultados importantes como el caso Carbón Blanco, en el cual se embargaron 160 millones de dólares. Hay varios casos más. Hay normas importantes, pero es necesario reforzar la legislación con modernos instrumentos que ya han dado resultado en otros países. Hay que sancionar una ley de extinción del dominio que permite extinguir, valga la redundancia, la titularidad de bienes que están a nombre de personas vinculadas al narcotráfico. La gente debe percibir que la riqueza generada por actividades tan perniciosas se neutraliza y se aplica en beneficio del bien común.

7. ¿Cómo se frena el menudeo?

Néstor Ruiz de los Llanos
Secretario de Planificación de Salta
En septiembre de 2013, mediante la ley provincial 7782, promovida por el Poder Ejecutivo, Salta adhirió a las condiciones previstas en el artículo 34 de la ley nacional 23.737, modificado por la ley 26.052, asumiendo así la competencia judicial en la atención de los delitos considerados de «microtráfico» de estupefacientes (venta de drogas ya fraccionada y en forma directa al consumidor). A casi dos años de entrada en vigor de la ley, y con la decisión política del gobernador Juan Manuel Urtubey de hacerse cargo de esta problemática únicamente con recursos provinciales, los resultados han sido positivos.
Por un lado, la consecuente creación de la Unidad Coordinadora de Lucha contra la Droga y Narcotráfico en el ámbito del Ministerio de Justicia permitió optimizar las acciones encaradas desde el Estado.
Integrada además por el ministro de Seguridad, ministro de Gobierno, secretario general de la Gobernación, la Agencia Antidrogas, procurador general de la provincia, miembros de la Corte de Justicia y de la Cámara Federal de Apelaciones (ellos mismos y no representantes), la Unidad Coordinadora es un espacio de trabajo articulado y de transmisión de información, para que las investigaciones no queden sólo en el último eslabón de la cadena.
Por otra parte, la modificación también el año 2012 del sistema procesal judicial con respecto al sistema de flagrancia, permitió la celeridad en los juicios. En la actualidad, un proceso de «microtráfico» dura en promedio dos meses, habiéndose ya condenado a más de 350 personas, lo que muestra a las claras la efectividad de este modelo de persecución penal.

8. ¿A qué apunta la investigación?

Jorge Cabral
Ex jefe de Drogas de la Gendarmería
En nuestro país, la mayoría de los resultados de la lucha contra el narcotráfico se logran mediante el esfuerzo operativo de la interdicción, orientada, a veces, por una débil inteligencia operativa, pero se carece de investigaciones relevantes contra las organizaciones de narcotraficantes. La urgencia coyuntural sólo permite lograr resultados estadísticos en incautaciones y pocas detenciones de traficantes generalmente intrascendentes. Además, los datos e informaciones obtenidos no son utilizados por las fiscalías y juzgados para impulsar investigaciones que permitan llegar a los líderes de las organizaciones.
Las fiscalías y juzgados federales continúan saturados de causas del tráfico ilícito de drogas, sin que se produzcan condenas ejemplares y decomiso de los bienes. Las investigaciones actuales se orientan a controlar el ingreso o egreso de drogas al país, pero aún no estamos preparados para combatir la producción y comercialización que se realiza en el territorio nacional. Las bases de datos no están integradas y son de difícil acceso para los investigadores.

9. ¿Cómo son las bandas?

Horacio Calderón
Analista de delito transnacional
Las organizaciones o grupos locales dedicados al narcotráfico no tienen por el momento las estructuras organizacionales o modalidades habituales propias de las «Bandas Criminales colombianas» (conocidas como Bacrim), como tampoco de las Organizaciones Criminales Transnacionales (OCT) o cárteles de México.
La estructura organizacional de las bandas de narcotraficantes locales, en algunos, casos amorfa; varía según su magnitud y grado de sofisticación y poder, observándose en todas ellas una dinámica de cambio que dificulta su detección. Esa es una situación que se agrava por el hecho de estar constituidas por grupos familiares difíciles de infiltrar.
En cuanto a las «maras», hay tal vez ciertas formas incipientes de modalidad organizacional similares a las que operan en América Central.
En materia de inteligencia criminal y seguridad debería prestársele atención a grupos con las características de las maras, dado que la Argentina se ha transformado en un teatro de operaciones propicio, por el alto grado de corrupción y la laxitud penal vigente.

10. ¿Cómo reacciona la sociedad?

Claudio Stampalija
Universidad de Belgrano
El problema del narcotráfico, como fenómeno criminal que se ha instalado en la Argentina cada vez con mayor visibilidad e impacto, ha logrado unificar preocupaciones y solicitar la acción clara y eficaz de las instancias gubernamentales.
En todos los ámbitos en que nos movemos diariamente observamos que la temática del narcotráfico, en sus distintas modalidades delictivas, tráfico, elaboración, consumo y lavado de dinero se ha introducido en las entrañas más íntimas de nuestro ser poniendo en serio riesgo a la familia y nuestros círculos sociales. Es como mirarnos al espejo y ver dos imágenes: la nuestra y la sombra que nos respira en la nuca con presagios intranquilizadores.

Y frente a esas imágenes los argentinos nos nucleamos y requerimos de nuestras autoridades la mayor de las atenciones y la promoción de políticas públicas integrales y eficaces, tal como también lo ha solicitado el papa Francisco. Y que nos ha impulsado, a su pedido, a un grupo muy importante de universidades y ONG que diera vida al Observatorio de Prevención del Narcotráfico.


Fuente: La Nacion 

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