Adicciones

El consumo de psicofármacos se ha duplicado desde el inicio de la pandemia

El consumo de narcóticos, tranquilizantes, sedantes o somníferos se ha incrementado entre la población asalariada desde la declaración de la emergencia sanitaria.

Las farmacias vienen observando, desde el inicio de la pandemia, un incremento en la demanda de productos relajantes o para el insomnio que no precisen de receta médica. La crisis sanitaria ha sido, y continúa siendo, difícil de sobrellevar en muchos hogares y para muchas personas, y la interrelación entre lo laboral y la salud queda especialmente evidenciada en el contexto actual.

En general, la incertidumbre por las consecuencias laborales de la pandemia están llevando a gran parte de la población a una situación complicada. Es evidente que el covid-19 ha afectado a la salud mental y laboral de la ciudadanía.

Recurrir a psicofármacos

La situación de incertidumbre y dificultad económica que están atravesando miles de personas ha incrementado los niveles de estrés, ansiedad o dificultad para conciliar el sueño.

Se ha producido un incremento muy significativo de las personas que han recurrido a psicofármacos desde el inicio de la pandemia: el número de trabajadores y trabajadoras que consumen analgésicos opiodes se ha duplicado desde el inicio del confinamiento.

El consumo de este tipo de medicamentos pueden generar dependencia y determinados efectos adversos, algo a lo que se suma que, en el contexto actual, las adquisiciones sin receta médica se han multiplicado, con los riesgos para la salud que implica el autoconsumo de medicamentos.

Además de las personas que han empezado a consumir psicofármacos en los últimos meses, una de cada tres personas que ya lo hacían antes de la pandemia afirma haber aumentado su dosis o haber optado por un producto más fuerte.

El futuro laboral

Antes de la emergencia sanitaria, ya se advertía de que el sufrimiento causado por el virus implicaría consecuencias en la salud mental, haciendo referencia a la incertidumbre sobre el futuro laboral. Una de las principales consecuencias de la pandemia es el empeoramiento de las condiciones laborales, y esto conlleva al aumento del consumo de psicofármacos.

Aunque los efectos de la crisis sanitaria van a ser notables en todos los sectores, los investigadores intuyen que hay determinadas profesiones en las que la salud laboral se está viendo más comprometida.

La salud del trabajador se puede mejorar restableciendo sus condiciones laborales y generando un ambiente donde no exista lugar para las incertidumbres. Entendemos que es un proceso difícil, pero necesario al fin. Que la población no recurra al autoconsumo de psicofármacos o decida aumentar sus dosis, debe ser un fin conjunto.

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