Adicciones

La tecnología y los más pequeños: gran aumento en conductas de potencial adictivo

Tras el confinamiento vemos más casos de adicciones, como la de adolescentes a los videojuegos; crisis de pareja; personas que no pudieron hacer el duelo a sus familiares fallecidos por Covid y agorafobias (miedo a salir de nuevo a la calle). La obligación de permanecer en casa ha puesto a prueba también algunas relaciones familiares y de pareja.

El aumento de conductas de potencial adictivo a través de plataformas digitales o Internet (videojuegos, juegos de azar, compras) ha elevado el número de padres que tienen problemas con sus hijos adolescentes que ahora no quieren salir ni de la habitación enganchados a la Play Station. «Si no lo obligas ni se ducha»; «si no le llevas la comida a la habitación, ni come», repiten.

Desde que comenzó la pandemia, los videojuegos se han convertido, más que antes, en una manera de entretenimiento para combatir los efectos del confinamiento, sobre todo para los más pequeños de la casa. Profesionales advierten que el encierro es una situación que favorece el desarrollo de comportamientos adictivos en niños, por lo que se recomienda estar alerta para evitar consecuencias futuras.

Niños y niñas lo han llevado bastante bien. Tienen capacidad de adaptación. El problema han sido los adolescentes de 12 a 16 años. Estos se han visto «encerrados con sus padres», con esa incomprensión que sienten como adolescentes y sin poder relacionarse con sus amistades y se refugiaron en el celular, computadora o Play las 24 horas del día. Un adicto a los videojuegos no es capaz de controlar las horas que pasa frente a la pantalla.

Como padres, debemos observar si nuestro hijo tiene una necesidad de aumentar el tiempo de juego, si presenta síntomas de abstinencia cuando este no está disponible, y el uso continuado del mismo a pesar de las consecuencias negativas. Las consolas en sí no son malas, lo importantes es usarlas con moderación.

En algunos casos, a temprana edad es posible que aparezcan patrones de dependencia, que pueden advertir una situación perjudicial. En relación a esto, mencionamos tres criterios, según la OMS, que podrían significar un comportamiento adictivo.

El primero tiene que ver con la pérdida del control respecto del tiempo que está frente al videojuego, es decir, no puede dejar de jugar o lo hace en momentos inapropiados.

Lo segundo, es que hay una interferencia significativa en la rutina de los quehaceres o las labores que pueda tener un niño, por lo que se le hace difícil frenar la conducta o la prioriza por sobre otras actividades. Es decir, sólo le interesa jugar.

Lo tercero, es que insiste en usar el juego a pesar de las consecuencias negativas que esto le pueda ocasionar. Hay niños que pueden tener dificultades físicas, como cefalea o dolores de piernas por estar tanto tiempo sentado. A pesar de esto, quieren seguir jugando.

Profesionales sostienen que cada vez se ven a niños más pequeños con estos comportamientos, lo cual llama la atención y los alerta, porque su cerebro aún está en conformación. Entonces, el exponerlos mucho tiempo a las pantallas de un videojuego, también va a tener consecuencias a nivel de su desarrollo cerebral. Debemos tener en cuenta que, si bien los niños son nativos en este mundo tecnologizado, siempre requieren de la supervisión de los padres.

Consejos para padres

Para comenzar, es necesario conocer lo que está jugando nuestro hijo, qué características tiene, de qué tipo de juego se trata. Es fundamental también, saber con quiénes está jugando, si tiene que aceptar amigos para poder jugar o si tiene que comprar algunas cosas dentro del juego.

Otro aspecto a considerar, es limitar el tiempo de una manera clara. Es recomendable que niños menores de dos años no tengan absolutamente ningún contacto con pantallas, mientras que, de 2 a 4 años, deben hacerlo como máximo una hora. En tanto, de 5 años y más, un tope de 2 horas diarias.

Lo ideal sería que los padres puedan presentar algunas alternativas de actividad, como juegos de mesa o simplemente sentarse a conversar, ya que se estima que una hora al día, al menos, de conversación con nuestros niños genera un ambiente positivo y una suerte de defensa en contra de algunos problemas que pudieran presentar, sobre todo del tipo de las adicciones.

Sumado a lo anterior, se debe considerar realizar una actividad física, que si bien, en este tiempo se torna difícil, pero dentro de la casa se pueden hacer algunas rutinas. Junto a esto, se aconseja cuidar la alimentación, porque cuando los niños están jugando mucho, no se levantan a comer o comen algo rápido, y eso también puede tener algunas consecuencias negativas.

En el caso de que se observen las conductas antes descritas que pudieran hacer pensar en comportamientos adictivos por uso de videojuegos, se sugiere buscar ayuda con un especialista, teniendo en cuenta que éste es un problema que es posible superar con un tratamiento adecuado.

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